El calor era grato aquella noche de agosto, la música de bandas de rock que se sucedían en el escenario llenaba el ambiente de estruendo grato al oído en algunos momentos.
Las charlas se animaban cada vez mas entre los pequeños grupos de personas que suelen formarse en estos eventos, que nos dan una idea de lo bien que dicho que resulta aquello de “juntos pero no revueltos”.
Entre cerveza y cerveza y mirando de reojo el lugar y los presentes, me llamo la atención una chica de baja estatura con un cuerpo realmente lindo y un rostro bello enmarcado por una cabellera oscura y rizada que caía estéticamente hasta la mitad de su espalda.
No pude evitar mirarle, era realmente atractiva, sin embargo como ya lo dije ella estaba ahí, pero no para todos parecía dejar claro.
Seguí departiendo con los amigos que me acompañaban aquella noche, las charlas iban de los recuerdos de la infancia a los diferentes estilos de música que se oían esa noche.
Pero mi mirada insistía en buscar la de la chica de blusa de red y pantalón claro ajustado a sus lindas piernas y su bien torneado trasero, después de unos minutos la volví a localizar estaba en grata charla con un chico que no rebasaría los dieciséis años, cosa curiosa considerando que la chica debía contar con al menos diez o doce años mas que el puberto.
No tarde en saber que no era el único que había notado a aquella pareja que departía cerca de la mesa de billar, los comentarios tanto de dos de mis camaradas como de alguno otro que se acercaba repentinamente a nosotros me lo dejaron claro.
Una banda mas terminaba su actuación y yo iba a la barra por otra cerveza, a medio camino decidí salir un momento del lugar y respirar un poco de aire fresco, aproveche para dar una mirara al teléfono que por aquello del volumen dentro era imposible escuchar. Un nuevo mensaje, lo leí y respondí a la brevedad regresando de nuevo al recinto, pedí mi cerveza y me dirigí a una esquina desde donde podía mirar muy de cerca a el grupo que se preparaba para tocar a continuación y dando un ligero giro a mi cabeza podía observar igualmente cerca a la chica con su ¿conquista?, miles de dudas se arremolinaban en mi mente respecto a la ya considerable mujer y sus tecnicas de seduccion para ligarse a un chavito. ¿Se valia lo que ella hacia? Regrese donde los compañeros de juerga y le expuse a uno las ideas que me venían respecto a la chica y la situación que al parecer mas de la mitad de los asistentes seguía con atención. Reímos al descubrir que los cuatro coincidíamos en cierta forma el lo que pensábamos.
Por ahi de las tres de la madrugada decidimos salir y regresar a nuestras respectivas casas. Nos despedimos quedando en salir nuevamente pronto.
unas semanas desp
ués asistí a otra fiesta y en ella una chica por demás hermosa enfundada en una diminuta falda tipo escocesa o de colegiala para ser mas preciso, me pidió lumbre para encender su cigarrillo; con gusto saque un encendedor y accedí a su petición no sin dejarle claro que una nena tan bonita no debía hacerlo, sonrió de buena gana y me dijo que ya no era tan chica como parecía y que aunque sabia que le hacia daño le gustaba el sabor del tabaco. Buscando no ser inoportuno le pregunte su edad, dieciséis respondió con una dulce sonrisa, la mire atónito y ella solto una carcajada, si claro ya eres toda una mujer le dije, ambos reímos con gusto.
La charla con la chica se prolongo y salimos juntos del lugar a dar una pequeña caminata, en mi mente la imagen de aquella otra chica seduciendo a un niño me decía: si ella lo hizo yo porque no.
Las cosas subieron de tono y de un beso pasamos a las caricias mas intimas y a semidesnudos entregarnos a los juegos pasionales. ¡Que gran noche! no había duda.
Regresamos después de un par de horas a donde nos habíamos conocido, en el lugar se daba un alboroto que tenia a todos fuera y tres o cuatro patrullas en la escena, apenas estuvimos ahí se abalanzaron sobre mi ocho agentes y me golpearon brutalmente de tal forma que cuando desperté no sabia donde estaba, a la mañana siguiente desperté dentro de una helada celda, me sacaron esposado y me dijeron: te vamos a trasladar.
¿Trasladar, a donde? ¿Por qué?
Me llevaron a una salita mal iluminada donde entraba y salía gente con el rostro ajado y los ojos inyectados de morbo. Un sujeto que se identifico como ministerio publico me dijo que se me acusaba de tentativa de secuestro y violación de una menor de edad. No supe que decir, balbuceaba como autómata algo que no yo mismo entendía, estaba atónito y así seguí por mucho tiempo.
Ahora meses después mirando la lluviosa tarde a través de los barrotes de esta celda que comparto con otros seis sujetos lo único que pienso es en lo mismo que pensé al salir de aquella fiesta con la chica de la minifalda a cuadritos; mientras recordaba a la chica que seducía al niño: pero si ella también lo hizo.
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