Caminaba algo dudosa hacia la terminal de autobuses, mis pasos eran vacilantes no me sentía tan segura como apenas ayer quizá seria mejor regresar y olvidarme de todo.
La grotesca luz que manaba del alumbrado público me causaba nausea; algo no estaba bien conmigo esa noche; nuevamente pensé en desistir pero había un pequeño impulso latente en mi sangre que me decía: adelante.
Entre por una puerta lateral y fui directamente a la cafetería una vez ahí el aroma magro de los refrigerios de tercera que ofrecían me hizo ordenar solo café. Apenas di un sorbo y su desagradable sabor consiguió que abandonara la taza sobre la mesa ante la mirada airada de la mesera.
Aun tenía unos minutos, bastarían para repasar una última vez el plan que tanto había detallado por semanas.
El recuerdo detallado de aquella noche en que todo parecía perfecto hasta que apareciste en mi vida, el repaso de los pormenores las escenas que se sucedian con tal realeza en mi mente,el dolor todo era tan vívido que la ira creció rápidamente invadiendo mis entrañas, estaba segura de que tenia que hacerlo sin mas fui en busca de la sala donde tendrías que aguardar a que saliera el autobús que te llevaría de regreso a tu ciudad. Maldita engreída, pensé en voz alta. Espere pacientemente a que aparecieras lo hiciste después de unos minutos; como me lo esperaba no ibas sola, pero eso ya no me importaba.
Por fin dieron la voz de abordar te despedías entre besos tiernos y promesas de pronto regresar, entregaste tu boleto al chofer y subiste al vehículo.
Me escabullí por la puerta de la sala contigua y camine con paso lento con las manos en los bolsillos, entre en el camión, reinaba la oscuridad me sorprendió que fueran tan pocas las personas que viajarían. Te acomodabas en tu asiento para dormir arropándote por completo con una manta, como los demás pasajeros lo habían hecho. me acerque quedamente y me senté a tu lado, solo te moviste un poco sin descubrirte saque mi vieja navaja de explorador y la enterré una y otra vez en cualquier parte, adivinando tu cuerpo bajo en manto. Emitiste un gemido agudo, no te moviste más. Te destape la cabeza me mirabas azorada, trace una línea que recorrió tu cuello la sangre brotaba imparable, tu mirada se apagaba. Te volví a cubrir y salí de ahí El operador me miro extrañado, algo me hizo mirar hacia un lado y ahí estaba ella esperando para darte el ultimo adiós, me saludo titubeante y sorprendida al verme descener, su rostro su lleno de angustia golpeando la puerta gritaba desesperada que abrieran.
Jamás sabré que ocurrió después, camine sin rumbo fijo hasta entrada la noche, la luna lucia hermosa en el cielo de dicembre.
