Te descubrí entre sueños, me descubrí entrando en los tuyos.
Te esperaba en los míos.
Descubrí el aroma a fruta de tu cabellera desenfadadamente
peinada, como si el viento la hubiera moldeado.
Descubrí que usas calcetines color rosa y que no te los quitas
para dormir. Adore tus pequeños pies envueltos en ellos, son
semejantes a botones de alguna bella flor.
Descubrí que mi mano cabe perfectamente en el espacio entre
el pantalón y la isla de tu cintura, que el calor aumenta al roce
de tu tersa piel.
Descubrí ansias enormes de ser tuyo y que seas mía, de tener
tu cuerpo todo entre mis manos, de que me aprisiones entre tus
piernas y nunca me dejes ir.
Descubrí que duermes en silencio y rápidamente, apenas
pegas la cabeza a la almohada ya estas entrando a la tierra
de Morfeo.
Descubrí que abrazarte es dulce y que puedo sentir el latido
de tu corazón, sus ritmicas palpitaciones recorriendo por mis
brazos, por mi pecho por mi cuello, erizando los vellos de todo
mi cuerpo a su paso llegando su cadente ritmo rápidamente a
el centro de el mió.
Descubrí que te descubrí, descubrí que te soñé y que soñé este
Feliz descubrimiento.
Tu risa limpia y sincera suena en mi oído como una melodía de
tonos altos y claros.
Tus gestos de niña melindrosa y tu discurso de soy ecologista
para evadir el baño, con esa voz de tono cuasi infantil.
Tu prisa por que saliéramos versus tu deseo
de volver a dormir, poniéndote en gran dilema, manteniendote
clavada a la cama por largo rato.
Suave marea de recuerdos que van y vienen por mi mente y
dibujan una sonrisa en mi rostro y hacen vibrar mi ser.
Descubrí que puedo soñar, soñé que puedo descubrir que una
tarde vendrás y estare aquí aguardándote.
O que iré mañana hacia ti, y me veras risona y sencilla y me
dirás, te esperaba.
Descubrí el poder de soñar que sueño que ando soñando.
Que estoy cordialmente invitado
